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9 Noviembre 2006

(Historia de la poesia Española)"... EL ROMANTICISMO..."(Historia de la poesia Española)

El romanticismo es el movimiento que toma como centro al burgués. El concepto de imaginación como facultad creadora nace con los románticos y abre camino a la literatura contemporánea. El artista es visto como un creador absoluto. El poeta es visto como un vidente que integra conocimientos de la realidad exterior con sus sensaciones internas para dar una imagen diferente del mundo. El parnasianismo, en cambio, se caracterizó por el afán de renovar la expresión de perfeccionar la forma, que debía ser implacable, bella, escultural y de líneas muy puras. Era necesario evitar el sentimentalismo, la nota íntima y el desliz emocional. El poeta era un artífice de la palabra, conocedor de todos los recursos de la lengua y el verso. Se ponía el acento en las rimas suntuosas, el vocabulario fulgurante, el rigor y el equilibrio. En el simbolismo se revaloriza la intuición y el intimismo, descubre las emociones, sugiere por medio de analogías, alegorías y símbolos. Reclama una visión del mundo como misterio. El poeta hace de su obra algo "sugestivo" que penetra en los dominios del ensueño. Se propusieron convertir la poesía en música, renunciando a todo efecto oratorio. El modernismo se desarrolla cuando la sociedad capitalista entra en la era de consumo y derroche, cuando los avances científicos y tecnológicos creaban una ilusión de progreso. Este movimiento fue la reacción artística e intelectual, que buscaba separarse de la sociedad burguesa a través del arte. En la Generación del ’98, el poeta busca verdades mas que bellezas, Camina sueño adentro, atravesando su mundo interior. El poeta de esta generación se caracteriza por ser antirretoricista. En este período se busca el enriquecimiento de la lengua partir de las raíces etimológicas.

Romanticisno
Movimiento artístico que tiene sus orígenes en la primera mitad del siglo XIX, y que representó, básicamente, una reacción contra la rigidez académica y la afirmación de una libertad absoluta.

Lo romántico, entonces, designaba lo subjetivo desligado de toda autoridad, la disolución de los límites y de las leyes clásicas entre los géneros; encarnó, por tanto, las ideas de lo fantástico, sensible, onírico y nostálgico.

La ruptura con el escenario estable de la pintura clásica, la composición agitada, los violentos contrastes de luces y sombras aluden a la incertidumbre de los límites naturales: el paisaje se transforma en un despertar pasional y emotivo; toda representación del entorno se ve impregnada de la interpretación personal del artista.

La historia, para el romántico, es una mirada hacia atrás que permite enlazar sus ideales con el fluir histórico, pero es también fuente de fantasías.

Por eso a través de las imágenes las artes figurativas del romanticismo nos cuentan cosas excepcionales que excitan nuestra imaginación y nos transportan mentalmente hacia otros tiempos y lugares. Los escenarios de África y el Medio Oriente irrumpen con sus colores y exotismo en el horizonte creativo.

En el romanticismo se forjaron también los conceptos de genio creador que aporta una nueva visión de mundo, el del ser incomprendido por la sociedad y el del sujeto predestinado que ejerce su actividad por vocación.

Romanticismo

Sentadas en Europa las bases de la ilustración, el pueblo europeo despierta aspiraciones liberales y revolucionarias. En Alemania nace un nuevo movimiento cultural, encarnado en este sentimiento liberal del siglo anterior pero huyendo de los racionalismos y exaltando la fuerza de los sentimientos y la libertad individual. A esto ha llamado la historia "Romanticismo", en donde los poetas contaban con sus pasiones como constantes vitales, como evidencias de que estamos vivos.

Del primer romanticismo alemán, toda Europa prendió en la literatura apasionada de los liberales. No deja de ser una paradoja que los románticos tan pronto fueran burgueses como ácratas, reaccionarios como revolucionarios. Inglaterra, Francia, Italia... cada país forjó su propio romanticismo. También, aunque más tarde, España.

Características

En España, habiendo llegado tardíamente la ilustración, también fue tardío el movimiento romántico. Tardío y breve, tuvo, sin embargo, en la poesía uno de sus puntos fuertes. El absolutismo de Fernando VII llevó al exilio a escritores como el Duque de Rivas, José de Espronceda y otros liberales. A su vuelta a España, con Isabel II, contagiados de la nueva corriente europea, traen a España el romanticismo. Los mejores frutos, sin embargo, llegarán con una generación posterior, los posrománticos, entre los que se encuentran Rosalía de Castro y Gustavo Adolfo Bécquer.

Los autores románticos tuvieron varios frentes. Rebeldes y revulsivos, buscaron refugio en el pasado glorioso de España, el patriotismo, y las misteriosas ruinas medievales, numerosísimas en España. Por otro lado promovían una actitud crítica y liberal, incluso libertaria, en sus artículos o composiciones. El poeta extremeño José de Espronceda escribió a personajes poco convencionales como verdugos o piratas. La libertad individual y los sentimientos más puros del ser humano son el motor de la lírica de Espronceda, Carolina Coronado o Juan Arolas. La melancolía, la protesta, el hastío y el amor son los estados más recurrentes de los poetas.

Las características del romanticismo se resumen en:

-Ruptura con el Neoclasicismo. Frente al academicismo y la busca del arte puro del siglo anterior, los románticos apuestan por una escritura temperamental y sincera. Sin apenas retoques y revisiones, los poemas son espontáneos y llenos de versos incluso prosaicos.

-Subjetivismo y libertad individual y creadora. Crítico y revulsivo con lo que le rodea, el poeta exaltado se desmarca de su entorno e incluso su tiempo y crea un mundo de sentimientos perfectos; amor apasionado, búsqueda de la infinitud, ansia de felicidad...

-Evasión y compromiso. Junto al compromiso inconformista del romántico convive un sentimiento paradójicamente contrario, el deseo de evasión. Las novelas históricas son las preferidas de la época (Víctor Hugo es un recurrente ejemplo) y las leyendas buscan el misterio y tenebrismo del pasado.

Poesía romántica

Los ideales puramente políticos de los románticos tuvieron dos vertientes opuestas. Mientras unos añoraban un pasado glorioso imperial, concebido como la patria perfecta, y cantaban a la patria o a Dios, otros apostaban por una actitud incluso anarquista. El Duque de Rivas o José Zorrilla representaban el Romanticismo tradicional y Espronceda el Romanticismo revolucionario.

José de Espronceda nació en 1808 cerca de Almendralejo, en la provincia de Badajoz. Desde joven tuvo claros sus ideales libertarios y su vocación poética. Pronto tuvo que huir al exilio en Londres. Regresó a España en 1833 y murió en 1842. Escribió poesía épica y una novela histórica, pero donde destacó fue en la lírica con poemas como la Canción del Pirata, El mendigo, El verdugo, Canto del cosaco y con los poemas largos El estudiante de Salamanca y El diablo mundo.

Otros poetas destacados fueron el barcelonés Juan Arolas (1805-1849), Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873) cultivadora de un romanticismo casi "místico", el gallego Nicomedes Pastor Díaz (1811-1863) y Pablo Piferrer (1818-1848). Otras voces merecen mención, sobretodo la de la paisana de Espronceda, Carolina Coronado (1823-1911). Mujer cosmopolita, casada con un diplomático Estadounidense, dejó versos memorables.

El posromanticismo

Pronto el romanticismo dejó de ser la tendencia oficial de la poesía española. El público burgues prefería el realismo de las noveles de Galdós o Clarín. Así pues, poetas muy lejanos al romanticismo como Campoamor son los elegidos por el público.

El romanticismo había muerto. Aparentemente. Sin embargo, otros poetas que no brillaron ante el gran público escribían poemas inmortales. Aún quedaba una última generación gloriosa para el romanticismo español. Fueron los posrománticos Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro.

Gustavo Adolfo Bécquer (1936-1870), posiblemente el mejor poeta español del siglo XIX murió siendo un perfecto desconocido. El auge del Romanticismo duró poco y poetas como Ramón de Campoamor o Nuñez de Arce, al gusto de la España de la Restauración Monárquica, eran los líricos del momento, por lo que Bécquer pasó inadvertido. La gran obra poética del sevillano fueron sus Rimas.

Otra gran poeta posromántica fue la gallega Rosalía de Castro (1837-1885), autora de A mi madre o En las orillas del Sar.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

laura

laura dijo

hola tia como esta

20 Marzo 2009 | 01:09 AM

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